El Real Madrid gozó sin duda de la fresca viruta y del buen clima de Mestalla. Disfrutó desde el primer minuto que pisó el estadio valencianista; primero con los dulces recuerdos de la final de Copa del Rey que ganaron al Fc Barcelona el miércoles y luego con el pasillo que el equipo local le hizo a su entrada al terreno de juego.
Los blancos presentaron en Mestalla un 11 lleno de cambios, pero siempre con la idea de ir a ganar. El canterano Nacho ocupaba el lateral izquierdo, Lass y Granero en el medio y arriba Canales y el trío calavera: Benzema, Kaká y el Pipita Higuaín. Decía Unay Emery antes del partido que del Madrid le preocupaban los jugadores que no habían jugado la final de copa y no pudo estar más acertado.
Casi desde el comienzo del partido pudimos ver a un Madrid con ganas de combinar y de salir al espacio. Cuentan que en una galaxia lejana llegó un punto en que todos los jugadores querían la pelota al pie y el equipo acabó arruinandose. Es un placer para los madridistas comprobar cuan diferente es aquella situación con la actual: Ahora el Madrid mastica si es preciso como vimos en San Siro ó Santander pero aprovecha al máximo los desmarques de sus delanteros.
Despues de unos primeros minutos de tanteo, el gol blanco no tardó en llegar. Higuaín desde la banda derecha puso un centro raso que cruzó toda el área. Guaita había salido a intentar atajar el pase pero no pudo lo que dejó a Benzema sólo y sin portero para marcar a placer.
Casi a continuación, Higuaín conseguía el 0-2 después de seguir la pelota con fé, tras una carrera al espacio que había perdido con Mathieu. Un gol al puro estilo Raúl, anticipándose a lo que va a ocurrir en el terreno de juego. Es verdad que el Pipa no está todavía a pleno rendimiento físico, pero es bueno comprobar que mentalmente está con confianza y motivado.
El Valencia se vió desconcertado por esta situación, realmente no esperaban que el Madrid fuera tan vertical y tan letal a la contra. Y así siguieron, porque el trío calavera se puso las botas ayer. El 0-3 nació después de una gran jugada de Benzema que abrió a banda para Higuaín y el Pipa en vez de chutar buscó a Kaká que entraba al segundo palo. El pase de la muerte acabó con el gol del carioca que se escondió el balón entre la camiseta para festejar su futura paternidad.
El 4-3-3 del Valencia hacía aguas por momentos. Ni Topal ni Maduro podían contener los ataques del rival, siempre bien abiertos a banda para generar espacios. Granero y Lass aguantaban el medio campo merengue y Canales lanzaba frecuentemente las contras vertiginosas. Todo estaba en orden para los blancos que comprobaron con alegría como Kaká aprovechó la banda derecha para irse por velocidad de su marcador y poner otro pase de la muerte al corazón del área para el 0-4 del Pipita. Esto sin duda, era más de lo que la afición local estaba dispuesta a tolerar y cuando Perez Lasa pitó el descanso estallaron en una ola de pitos y pañuelos.
En la segunda parte vimos un partido mas abierto, donde la tensión defensiva merengue bajó varios enteros, a pesar de que el trío calavera seguía a lo suyo. Y es que es muy difícil contenerse cuando algo te gusta y Benzema, Kaká e Higuaín se lo estaban pasando en grande. Y así, Kaká volvió a romper por velocidad, llegó a linea de fondo y puso el balón para el hat-trick de Gonzalo Higuaín. 0-5 que silenciaba las bocas de algunos que decían que el Madrid iba a Mestalla a tirar el partido de liga.
El Valencia tenía que reaccionar aunque sólo fuera por una cuestión de orgullo y fruto de esa necesidad, una combinación entre Jonas y Soldado acabó con el gol del ex de La Fábrica. Aunque rapidamente Kaká que se encontraba mas agustito en el campo que Ortega Cano en la boda de su hija Rocíito puso el 1-6 con una jugada de crack. Control dentro del área, pausa al más puro estilo Butragueño, caño a Stankevicius y definición suave con rosca al palo largo de Guaita.
Era el momento de efectuar algunos cambios y Cristiano Ronaldo ingresó al campo por Higuaín para cazar algún gol. También tuvo su cuartito de hora Pedro León sustituyendo a Garay aunque poco pudo hacer el murciano. Con los cambios el Madrid se relajó en exceso y el Valencia aprovechó para recordarles a los blancos que incluso en esta primera división algo devaluada, nunca puedes relajarte. Mata tiró de repertorio y dió dos buenas asistencias para Jonas y Jordi Alba que dejaron el marcador final en un 3-6.
Victoria energizante para los blancos y algo deprimente para los chés. El Madrid ya sólo vive por y para la Champions pero dar la cara en liga es una obligación que va impresa en el escudo. Por cierto, Mourinho quiso felicitar personalmente al canterano Nacho que cuajó un partido serio y exento de nervios en el lateral izquierdo. Mientras tanto, el Bernabéu ya se engalana para recibir al Barça el miércoles; nadie pensaba que en la 1ª temporada de Mourinho el Madrid fuera a aspirar a arrebatar la bandera del fútbol a los culés y ganarse el derecho a competir ya ha sido un buen paso. El Madrid sigue creciendo ajeno al ruido mediático que rodea y más de una vez intoxica al club.