Todavía está reciente la exhibición de los azulgranas durante el fin de semana contra los maños y ya otea en el horizonte la batalla en la capital lombarda por la supremacía del grupo H. Por su lado los merengues certificarán ahora frente al Dínamo Zagreb su pase a la próxima ronda.
No se sabe lo que sucederá de aquí a final de temporada. Lo que está
claro es que los partidos venideros serán de máxima tensión tanto para
catalanes como madrileños pues están a menos de un mes de verse las
caras en un juego de alto voltaje en el que se juegan media liga, es
un secreto a voces que entre los dos gigantes ibéricos pelearán a
sangre y fuego por el título liguero.
Hasta el momento no ha cambiado nada. Siguen 3 puntos de diferencia.
Los blancos ven desde arriba. Eso sí, desde la capital todavía ven con
recelo que la máquina de hacer fútbol de Guardiola no haya hincado la
rodilla en ningún encuentro. Acaso aspiran a ser ellos quienes les
arrebaten la condición de invictos.
Hay detalles que llaman la atención. Asombra sí, como saca pecho Mourinho con su vehemente defensa de celebrar en exceso para evitar ser considerado presuntuoso:
"Si lo celebramos, somos arrogantes;
si no, también" habría dicho en la rueda de prensa posterior a
su gane en Mestalla. Asimismo, pasarán a los anales de la Historia sus
infortunadas afirmaciones en las que dejaba patente que "El Valencia debería sentirse halagado con
nuestra celebración." Con esa lógica cabe preguntar si los
aficionados londinenses del Chelsea se sintieron agradados después del
excesivo festejo de Guardiola al acabar el cotejo que los apartaba de
la final de Roma en 2009. Lástima que ya no era Mourinho el entrenador
de ese equipo.
Es curioso como se dan las cosas en la Liga de las Estrellas. No fue Guardiola quien contraatacó, fiel a su estilo de no dar declaraciones incendiarias. Como si de devolver atenciones se tratara, fue el chileno Manuel Pellegrini, técnico del Málaga quien recogió el guante y al término del encuentro que los malacitanos ganaron por 1-3, y para valorar el esfuerzo de los suyos, externó en ese estadio no había ganado el Madrid.
"Aquí el Madrid no fue capaz de ganar"
Guardiola, ahora, tendrá que preparar su estrategia como siempre,
discreto, comedido, sin exabruptos. Dosificando a sus jugadores, pero
sobretodo sin su as de espadas, Iniesta. Pocos le reconocen al genio
de Fuentealbilla el destacado papel que le corresponde. Prefiere que
incluso Xavi tenga más protagonismo, ni mencionemos como dimensiona la
prensa la figura del mejor jugador del planeta. Deberá el de Santpedor
decidir si pone a Villa y Alexis de inicio o si por el contrario
improvisa como ya hizo en más de alguna ocasión a lo largo del año.
¿Cesc? ¿Cuenca? las variables son interminables, más aún con el
rendimiento de la última perla de La Masía.
Por su parte Mourinho tiene la mitad de su cabeza pensando en el 10 de
diciembre. La espalda de Sahin le ha jugado una mala pasada. Va contra
reloj en su inserción al equipo, cuando de no haber tenido esas
continuas lesiones quizá hubiera ahuyentado el nerviosismo que se suma
al riesgo de perder a Xabi Alonso por acumulación de tarjetas de cara
al clásico. Lleva 4. Y los juegos vrs Atlético, Barcelona y Sevilla
antes que termine el año. Con todo y eso, los croatas no deberían de
ser problema para ellos.
Como sea, pinta interesante lo que resta de aquí al parón navideño. El tiempo dirá quien tiene mejor juego.-.. y la razón.