Así y tras un tierno despeje de Elustondo a un centro madridista, Kaká le comió la tostada a Diego Rivas y con un suave toque de zurda alojó el balón en la red. Era el minuto 7 y ¡POR FIN! el Madrid fue capaz de golpear en el momento preciso para que el partido se le pusiera de cara. Pudo empatar la Real acto seguido tras un error de Casillas en el despeje que, no obstante, corrigió con nota tras lanzarse como un gato a tapar el posterior remate de Tamudo.
Mientras tanto el partido en medio campo era netamente merengue, y es que la Real se lo puso muy fácil pues aparte de que los marcajes eran muy tibios fue incapaz de combinar y trenzar varios pases para que los madridistas tuvieran que correr y desgastarse, que es cuando realmente sufren. Así que CR7 se acomodó un balón para la zurda en el balcón del área y puso el 2-0, que celebró más como el que se quita un peso de encima que como una explosión de alegría.
El equipo txuri-urdin apenas tenía respuesta, sólo las gotas de fútbol que destilaba Xabi Prieto unidas a una cierta pasividad de la zaga merengue generaban algo de peligro. Los blancos por el contrario se divertían, tiraban paredes y taconazos, ocupaban con inteligencia las bandas y se les veía muy metidos en el partido. Mención especial para Lass Diarra. Así, al filo del descanso CR7 remató un corner sacado por el siempre talentoso Özil para poner el 3-0 y celebrar con rabia que volvía a liderar el pichichi que Messi le había arrebatado el día anterior.
Al descanso la sensación era que el partido estaba muerto a nivel competitivo y así fue. El Madrid salió del vestuario aún más cómodo si cabe, y con Adebayor cayendo bien a banda sólo la suerte y el larguero impidieron al Madrid aumentar la renta. Era el momento de dar descanso a algunos jugadores, asi que Kaká y Carvalho abandonaron el terreno de juego siendo sustituidos por Di María y Albiol. El brasileño por cierto, se sintió muy cómodo ocupando los espacios que dejaba la Real y firmó un partido de notable. El Madrid necesita del mejor Kaká para tener opciones en el tramo final de la temporada.
Decíamos que el partido estaba decidido y es que ni siquiera cuando tras una pifia en cadena de Albiol y Di María, la Real puso el 3-1 (gracias a un balón que rebotó en la espalda de Arbeloa) ganó en emoción el partido. Ni Sarpong ni Bergara aportaron gran cosa y sólo Xabi Prieto y Griezzman demostraron ciertas maneras.
La hinchada del Bernabéu aplaudió notablemente cuando Mourinho indicó a Canales que iniciara el calentamiento. Preguntando entre los aficionados merengues me razonaron con gran inteligencia que es vital que los jugadores talentosos estén en forma para salir al campo en cualquier momento. Que quizá Özil, Kaká, Alonso o CR7 un día no tengan la bombilla encendida y este chico sí y quien sabe si con una genialidad puede darte el pase en una eliminatoria o 3 puntos vitales. En definitiva, mimar el talento, eso que tan bien hacía el ahora marqués Vicente del Bosque.
Hasta que Sergio ingresó al campo el Madrid seguía haciendo encaje de bolillos en la frontal del área donostiarra y filtrando con demasiada facilidad pases entre los centrales. El joven cántabro dispuso finalmente de 10 minutos en los que no pudo demostrar nada ya que apenas entró en contacto con el balón.
Ya al borde del final, una combinación de CR7 y Di María dejó a Adebayor en el área y con una posición franca para golpear. Definición sencilla del togolés cruzando el balón suavemente al otro palo. 3 partidos y 2 goles para Emmanuel ó "Manolito" como algunos le llaman, de momento cariñosamente. Mourinho corrigió en varias ocasiones a su pupilo pero en cuanto a seguimiento del juego, el ex-gunner parece mucho más espabilado que Benzema.
Victoria balsámica para el Madrid con rachas de buen fútbol que dará confianza a los merengues y tranquilidad a Mourinho para seguir trabajando en la ardua tarea de exprimir lo mejor de cada jugador en el momento preciso.