Con Cristiano Ronaldo descansando en uno de los palcos VIP ubicados en los torreones del estadio, Benzema y Adebayor volvían a repetir en ataque. En la medular la pareja elegida era Granero-Lass y en defensa la linea de cuatro estaba formada por Marcelo, Albiol, Sergio Ramos y Arbeloa. Los blancos por tanto, formaban con un 4-4-2 mientras que Esteban Vigo preparó un 4-2-3-1 con Farinós y Abel Aguilar como motores de su equipo.
Los jugadores salieron al terreno de juego portando camisetas con la frase "Ánimo Tote". Una vez arrancó el partido la imprecisión fue la nota dominante. El Hércules intentaba trenzar en medio campo y entrar por la banda de Marcelo, mientras que los blancos intentaban desperezarse a través de la calidad de Özil y las ganas de un Di María que no estuvo especialmente brillante en la ejecución pero si en la entrega, como siempre.
La primera ocasión la tuvieron los merengues, en una falta cerca de la media luna que Granero envió por encima del larguero. El Hércules por su parte, respondió con un remate de Pamarot después de un corner ensayado. El juego estaba falto de tensión y de precisión. Portillo chutaba prácticamente todo lo que le llegaba cerca del área, pero los alicantinos no podían batir la última linea blanca usando el toque.
Cuando el público del estadio ya empezaba a murmurar ante la falta de precisión, Özil apareció nuevamente para ser decisivo. Dibujó un bonito pase al espacio para que Arbeloa llegara a linea de fondo y pusiera el balón atrás. Allí, en el punto de penalty estaba sólo Benzema para empujarla. El francés se aprovecha muy bien del trabajo de Adebayor que arrastra a la defensa contraria y le genera espacios para que Karim no tenga que estar permanentemente cuerpeando.
El togolés pudo poner el segundo después de un gran centro de Arbeloa, pero Calatayud envió el balón a córner. El Hércules por su parte generó algun peligro cuando corrió y se olvidó de masticar las jugadas. Thomert enganchó una buena volea en el área tras un cambio de juego pero Casillas desbarató la ocasión. Llegamos al descanso tras una buena jugada de Kiko que dejó atras a Marcelo y Lass para chutar en el área. Casillas apareció nuevamente para evitar un sobreesfuerzo blanco en la segunda parte.
Después del descanso los blancos apretaron el acelerador para matar el partido. Adebayor tras un gran pase de Di María estrelló el balón en la madera. Mala suerte para el togolés, aunque el trabajo bien hecho siempre queda ahí. Acto seguido Benzema nos regaló un control en el área digno de Messi pero su remate posterior lo despejó un bien ubicado Calatayud.
Fue en el minuto 56, cuando Karim recogió cerca del banderín de corner un pase largo de Di María que la defensa alicantina no pudo interceptar. Ingresó en el área como un extremo y sacó con una rapidez endiablada un duro remate al segundo palo. Golazo del francés al que Mourinho no había enterrado como toda la prensa proclamaba a los cuatro vientos, al contrario, el francés está en su mejor nivel desde que llegó a la capital de España.
Aunque el Hércules no estaba planteando batalla en la segunda parte, el segundo gol les hundió definitivamente y Mourinho aprovechó para dar descanso a más jugadores. Khedira entró por Di María, después Xabi Alonso sustituyó a Granero y por último Canales tuvo un cuartito de hora reemplazando al aplaudido Özil.
De aquí al final el Madrid ejerció un fútbol control muy propio de estos partidos entreguerras. Disfrutó de las posesiones más largas y finalmente cumplió con el trámite de ganar, más para llegar con buena inercia para recibir al Lyon que para disputar una liga que salvo sorpresa mayúscula es ya blaugrana. La Champions en cambio si nos promete dosis de cafeína que nos llevaran por el camino del nerviosismo y esperemos que de la euforia. El miércoles lo veremos.