Partido sufrido para el Real Madrid que se llevó la victoria y de hecho se pudo haber llevado media liga esta jornada de no ser por un penalti inexistente que el linier cobró a favor del Barcelona. Así fue, de tener la liga perdida con el 0-1 a favor del Sporting a tenerla casi ganada horas después. Meses de trabajo y todo se va a dedidir en un puñado de acciones puntuales.
Como se esperaba, el Sporting de Javi Clemente plantó un autobús en la portería de Juan Pablo. Todos los jugadores rojiblancos se quedaban por detrás de la pelota cuando atacaba el Real Madrid y no era infrecuente ver a 7 u 8 jugadores de campo defendiendo en su propia área.
Batir ese 5-4-1 le costó mucho a los merengues. Özil no tiene la magia de antaño y no estaba Xabi Alonso para batir lineas rivales con sus pases. Así que los blancos tenían el control absoluto de la posesión pero masticaban las jugadas sin llegar a generar auténtico peligro. Era un partido de estos en que necesitas la genialidad de alguno de tus hombres para abrir el marcador y poder después jugar con la táctica, porque, seamos sinceros, Sahin está todavía muy lejos de tener el nivel necesario para jugar en este equipo.
El Sporting apostaba por mantener el 0 en la puerta y poner nervioso al rival, aunque los continuos despistes de Arbeloa le concedieron alguna ocasión peligrosa en la primera parte. La suerte para ellos llegó en un balón de contragolpe que Sergio Ramos cortó con la mano según el colegiado aunque ninguna tomo pudo aclararlo con seguridad. De las Cuevas hizo el 0-1 que reforzaba la moral de los asturianos en su planteamiento, llegando a arrojar un balón al campo para intentar abortar un ataque peligroso del rival aunque nos tememos que muchos le darán la vuelta a la tortilla para hacer cargar con la culpa a Mourinho.
Precisamente el mismo Ramos fue el que notó la espesura de su equipo y como un líder en el vestuario se echó el peso a sus espaldas. Después de que el colegiado le perdonara la expulsión a Canella por una dura entrada en la banda, Ramos metió un centro de rosca que Higuaín remachó a gol. Bien por el de Camas, que entendió que en un partido tan cerrado el tenía que dar un plus en ataque.
Como los blancos no consiguieron darle la vuelta al partido antes del descanso, el partido entró en un cierto nerviosismo. Di María y Benzema entraron al campo y a medida que el Sporting se fue cansando las ocasiones de peligro fueron llegando. Lora cometió un ingenuo penalti sobre Di María que el colegiado no señaló. Una de esas faltas leves dentro del área en las que los trencillas pueden hacer lo que les plazca según su subjetividad, ya saben.
Tanto fue el cántaro a la fuente que un centro del fideo lo remató el héroe del madridismo para hacer el 2-1. Ronaldo, siempre Ronaldo. Un auténtico fuera de serie que jurará pronto amor eterno al madridismo. Ya con el partido resuelto en la práctica el árbitro se vio con arrestos para expulsar a Canella por otra entrada que esta vez no debió ser amarilla.
Sólo hubo tiempo para que el Madrid ampliara el marcador de mano de Benzema y para que los sectores radicales de prensa cargaran nuevamente contra Mourinho por un corte de mangas "privado" que demostraba la importancia del partido. Ahora que pase el Bayern y el sábado el Barcelona. Se espera un buen arbitraje de mano de Undiano Mallenco y que la liga se decida donde se tiene que decidir: En el campo y no en los despachos federativos.