Y eso que el Madrid volvió a comenzar con otra inyección de moral al adelantarse en el marcador gracias a un gol en jugada individual de Cristiano Ronaldo en el que Pinto definitivamente pudo hacer algo más. Nuevamente el gol encubrió el dominio del Barcelona y la extraña alineación de Carvalho y Altintop en el lateral.
La idea de Mourinho era clara, juntarse en el centro, esperar unos metros atrás y sólo ir a buscar al Barcelona arriba si la ocasión era propicia. Un 4-3-3 en el que las intenciones estaban bastante claras. La idea de jugar a los culés de tú a tú quedó enterrada después del partido liguero confirmando que la Supercopa fue un espejismo debido a la diferencia en la forma física de ambos conjuntos.
Y lo cierto es que el planteamiento parecía surtir efecto los primeros 20 minutos. Aunque los de Guardiola tenían la posesión el Madrid generaba sensación de peligro cuando robaba la pelota. No llegaron a culminar ninguna contra en un mano a mano u ocasión muy clara pero se intuía que podían hacerlo, lo cual representaba ya un adelanto innegable respecto a otros partidos. Al fin y al cabo ¿Quién no vería con buenos ojos jugarse el partido a un cara y cruz contra el Barça?
Sin embargo, el Madrid fue perdiendo presencia en ataque después del primer cuarto y a la vez que lo hacía empezaba a sufrir en defensa. Higuaín se confirma como rematador pero ni de lejos realiza el trabajo que hace Benzema. Asi qué Iniesta, Alexis y Messi gozaron de tres ocasiones bastante claras (Travesaño incluido) para poner el empate. El teórico lanzador del contragolpe (Xabi Alonso) estaba ocupado ayudando a Altintop y a su defensa y cuando tuvo el balón nuevamente volvió a estar fallido en el pase largo.
Al descanso se volvió a respirar el mismo clima depresivo en el estadio a pesar de la victoria. El Barça crecía y parecía cuestión de tiempo que llegara el gol. Lo que nadie esperaba es que fuera en un córner lanzado directamente por Xavi y menos aún que Pepe se distrajera por completo de su marca. Puyol volvió a rematar como un jabato para hacer las tablas y llenar de tranquilidad a los suyos.
Ahora sí, el Madrid tenía que intentar al menos ganar el partido y forzado, adelantó lineas. Coentrao y Altintop tuvieron permiso para llegar arriba y de hecho un centro del turco tras romperle la cintura a Iniesta a punto estuvo Benzema de transformarlo en el 2-1. El palo lo impidió.
A medida que el Barcelona tomaba el control de la mano de un genial Xavi la impotencia empezó a llenar al equipo de blanco con Pepe bordeando la expulsión nuevamente al convertir su frustración en violencia. El que menos había aparecido era Messi y así, mientras Alonso le miraba sin encimarle, el argentino sacó un gran pase picado para que Abidal controlara y batiera por raso a Casillas.
1-2 que mató la eliminatoria en cuanto a fútbol se refiere aunque algunos jugadores aprovecharon para dejarse algunos recados, por aquello de recordar viejos tiempos. El Madrid eligió el camino correcto pero los jugadores no estuvieron a la altura, en especial Pepe y Gonzalo Higuaín. Si los blancos le van a conceder goles a balón parado al equipo de los "bajitos" no tendrán nada que hacer. No hablo de la Copa, descartada ya en la mente del técnico portugués. Si no porque el Barça es demasiado bueno y les tocará verse las caras nuevamente en Liga y probablemente en Champions.
Y eso contando que Messi no esté en forma.