Nada más empezar a rodar la pelota se vio el buen trabajo de Fabri con sus jugadores. Estaban carentes de ansiedad ya que asumían que lo normal era perder el partido pero concentrados al máximo en dar buena imagen y en aguantar el famoso arreón inicial de los blancos. Lo aguantaron con las lineas atrás y con solidaridad defensiva de los puntas.
Esto obligaba al Madrid a intentar abrir el cerrojo a base de toques sutiles y paredes. Lass no dobló en ningun momento por la banda derecha y los disparos desde fuera del área se fueron sucediendo en tanto que el Madrid buscaba un hueco ó un rebote afortunado para poder colarse en el área granadina y poner el partido en ventaja. La solución llego de la mano de los talentosos Cristiano y Özil. El portugués ingresó en el área, supero a los defensas levantando la pelota y Özil prolongó el balón hacia el área pequeña. Como no, ahí estaba un Benzema en estado de gracia para remachar el 1-0.
La relajación, claro, llegó a los locales que veían el partido ya encarrilado. Khedira se dejó llevar cuando volvía a defender y el Granada empató tras una gran jugada y centro de Uche. Mikel Rico remató sólo al borde del área pequeña.
Motivados por el empate y por un Madrid que seguía proponiendo el mismo partido abierto, los de Fabri pudieron adelantarse gracias a otro disparo de Mikel Rico tras pared con Martins. Fueron los mejores minutos del Granada pero todos sabían que el Madrid tenía una marcha menos metida.
La solución para los blancos llegó de la mano de la estrategia. Uno de esos famosos córners en los que Casillas reclama mayor efectivad lo convirtió Sergio Ramos en el 2-1. Cuatro jugadores del Madrid atacaban en el mismo metro cuadrado ante un Granada que defendía en zona. La duda eterna de siempre, defender al hombre, en zona, hacer un marcaje mixto ó combinado... Lo cierto es que aún con todo eso solo grandes rematadores como el de Camas pueden convertir los centros en goles.
Después del descanso el Madrid salió definitivamente a matar el partido y a sestear pensando en el Málaga. Un anárquico y técnico Marcelo se infiltró por el centro de la zaga y tras chocar y antes de caer al suelo le dio la pelota a Higuaín para que hiciera lo que más le gusta: Control orientado y tiro. Gol. 3-1. Es curioso que a pesar del poderío físico de Marcelo pocas veces llega a linea de fondo para centrar como lo hacía su antecesor Roberto Carlos. Al contrario, Marcelo tiende a irse hacia el medio para sorprender y a base de bicicletas, fintas, regates más propios de fútbol sala (e incluso alguna ruleta) en bastantes ocasiones consigue sacar provecho para su equipo.
Sin excesiva fé al Granada sólo le quedaba acumular jugadores por delante del balón y adelantar la linea defensiva. Esto propició que el Madrid pudiera matar el choque a la contra y además lo hizo sin excesivos apuros atrás: Ramos y Varane llegaron bien al corte en la mayoría de jugadas firmando un partido notable.
Benzema volvió a marcar tras un buen pase de Özil (A pesar de ello, discreto el alemán) y acto seguido se retiró por precaución tras hacerse daño en el golpeo.
Aquí murió el partido a nivel competitivo y solo tuvimos tiempo de comprobar las ganas que CR7 le ponía a cada jugada. El portugués estuvo muy participativo y generoso con sus compañeros y solo en el tramo final ocupó la posición de 9 consiguiendo el quinto gol de la noche. No lo celebró pues sabe que se le espera en otras plazas más importantes y que hoy no era un día para pasar la reválida. Esto, por mucho que se diga, es buena señal para el Real Madrid. El tiempo seguramente me dará la razón.