Lo duro de la muerte no viene cuando te golpea de forma directa como cabría pensar. Muy al contrario, es la muerte de las personas cercanas y de los seres queridos la que mina nuestra moral y la que nos hace sufrir.
Saco a colación esta historia por la dura semana que ha vivido Angel Di María. Y es que el fideo tuvo que dejar a un lado los entrenamientos con su equipo para marcharse a Argentina por la muerte de su suegro. Llegó al partido muy justo pero fue titular y jugó un partidazo. Después de un viaje tan largo y de vivir momentos tan tristes sólo un clima sincero de cariño y apoyo en el vestuario posibilita rendir a ese nivel. Algo que habla y muy bien, del vestuario del Real Madrid y del grupo que está haciendo José Mourinho, unidos en el campo y fuera de él.
Siendo así, era de esperar que el tropezón ante el Fc Barcelona pasaría rapidamente a la historia. Después de un partido discreto y trabado ante la Ponferradina el examen de Nervión se perfilaba como uno de enjudia antes de las vacaciones navideñas.
De entrada, no me sorprendió la alineación de Callejón. Hace tiempo escribí que a pesar del buen ambiente que hay en el vestuario nadie tiene asegurado el sitio y a nadie se le cierran las puertas si las abre a base de juego y de esfuerzo. El canterano madridista se lo había ganado y era notorio que estaba bastante mejor que un abatido Özil y un recién salido de una lesión como Kaká.
Con esta novedad y con la vuelta de Arbeloa, el Madrid intentó ganar desde el principo la batalla del medio campo. Sin embargo un auténtico perro de presa como Medel y una presión constante sobre la salida de balón de los blancos (ayer de rojo) obligaban al Madrid a buscar el juego en largo y la segunda jugada. El partido comenzó eléctrico y mucho mas parejo de lo que pueda parecer al ver el marcador final.
Fue el Madrid el que golpeó gracias a Xabi Alonso, el auténtico especialista en hacer eso que es tan necesario en el fútbol actual: Batir con los pases lineas enemigas. Di María controló la pelota solo en zona de tres cuartos mientras la linea de 4 del Sevilla acompañaba a Benzema y Cristiano Ronaldo. Nadie salió a por el argentino que se sacó un precioso pase con el exterior para que Cristiano batiera por raso a Varas.
Sin embargo el gol visitante llegó demasiado pronto y el Sevilla es un buen equipo que con el físico intacto no iba a rendirse tan fácil. Aprovechando la debilidad defensiva de Marcelo los locales empezaron a cargar el juego hacia Jesus Navas. Un centro suyo lo remató Manu del Moral a bocajarro pero un felino Iker y el palo evitaron el empate. Trochowski también estuvo a punto de conseguirlo con un remate desde la frontal pero nuevamente apareció Casillas. El Sevilla crecía y quizá el partido podria haber tomado otro rumbo si el gol hubiera llegado.
Pero no llegó y la dinamita del Madrid arriba iba a explotar tarde o temprano. Uniendo la precisión y fantasía de Di María a los generosos y continuos desmarques de Benzema y Callejón llegó el segundo gol, obra del canterano madridista. Y aunque no marcó, el trabajo de Karim fue nuevamente excepcional, tanto con el balón como sin él.
Antes del descanso llegó el 0-3 que mató definitivamente el partido. Cristiano descosió la pelota con un remate desde 25 metros que acabó entrando por la escuadra. Un remate de esos en los que el jugador se queda agusto porque ha podido imprimir toda la fuerza al balón. Golazo. Nada que objetar, querer enterrar a Cristiano es no saber nada de fútbol, cierto.
Aquí murió el partido a nivel competitivo, si bien la victoria se pudo complicar por la expulsión de Pepe. El portugués dejó el brazo en un forcejeo con Negredo y el arbitro, confiado por el 0-3, se animó a sacarle la segunda amarilla. Jugadas así se ven en todos los partidos, unas veces se pitan y otras no. El inmenso poder del juez del que ya hemos hablado en otras ocasiones.
En la segunda parte un Madrid a la contra y un Sevilla vaciado de ánimos y fé hicieron el resto. El momento más emotivo fue el gol de Di María y el más curioso el que firmaba Negredo para repetir el 2-6 de la temporada pasada y dar gozo y disfrute a los amantes de las estadísticas curiosas.
Esta victoria no sólo deja al Madrid líder en solitario, si no que deja un mejor regusto a los aficionados después de la derrota en el Clásico. Ahora es el turno de los turrones y del cava, ciertamente, se lo han ganado.