Pasando propiamente al fútbol se puede decir que el Madrid solventó la papeleta con nota. No era el Molinón un campo para lucirse ni para ponerse el frac, más bien para coger el mono azul y pelear cada balón hasta que el marcador estuviera decidido.
El 11 de ambos equipos confirmaba el guión que se había escrito toda la semana. Coentrao en el lateral derecho para aportar fuerza y destrucción, Lass y Khedira en el medio para entorpecer al rival y sorbe todo para que el balón llegara lo más rapido posible a los hombres de arriba. Iba a ser un partido lleno de faltas y de emboscadas y parecía mas interesante llegar arriba a base de tirones que tratando de elaborar juego poniendo en riesgo tu propia portería.
Desde que comenzó el partido el Sporting estuvo ocupado con un 4-1-4-1 tratando de frenar el ímpetu blanco. Cada vez que adelantaba la defensa e intentaba desperezarse arriba, los blancos contratacaban con un Marcelo sencillamente descomunal. El carioca mezcló regates de fútbol sala con su habitual velocidad y anarquía. De hecho la primera ocasión gorda nació de un slalom suyo y pase a Di María, que enganchó un disparo para que Juan Pablo saliera en la foto.
El partido como decíamos se desarrollaba entre las continuas interrupciones de Iturralde, las faltas y los balones divididos. Pero el Madrid no sufría nada atrás y la hinchada estaba tranquila, sólo era cuestión de esperar a que el Sporting decayera fisícamente.
El gol representó la suma de ingredientes que están haciendo al Madrid un equipo temible: Sacrificio, pelea, automatismos y calidad. Decía en crónicas anteriores que Di María estaba aprendiendo a mezclar su natural velocidad con esa pausa necesaria para oxígenar al cerebro en el momento justo y poder tomar la mejor decisión. Su soberbio gol tras pelear una pelota cruzada a Damián mereció que el público se levantara a aplaudir al fideo. Algunos tratarán de quitarle mérito por aquello de que el primer palo es del portero. Pero el hueco que deja Juan Pablo junto al poste es tan pequeño que sólo un crack como Di María es capaz de embocar la pelota ahí viniendo en carrera.
El Sporting tiró de orgullo y antes del descanso nos regaló un par de tiros lejanos. Pero la soltura (que en ocasiones abruma) de Sergio Ramos en defensa guardaba bien la meta de Casillas. Carvalho no está y las noticias sobre su posible vuelta pasan sin pena ni gloria por los diarios digitales. Si Sergio Ramos se consagra ante el Barcelona nadie moverá la pareja de centrales en un lustro.
Después del descanso tuvimos un fogonazo de reacción rojiblanca en un cabezazo que Botía remató de manera lamentable. Fue un espejismo: El Madrid no paraba de moverse, de rotar, de combinar y Di María tenía hoy un guante en el pie. Al más puro estilo Guti le metió un pase a Cristiano por debajo de las piernas de Gregory. Recorte hacia fuera del portugués y gol, otra víctima más en su lista.
Lo celebraron los "Three Amigos" imitando el descorche de una botella de champán o eso me pareció a mi. Por aquello de que la cucaracha todavía esta fresca en las mentes de algunos madridistas, Sergio Ramos se sumó a la celebración.
Obligado por las circustancias el Sporting tuvo que adelantar líneas e irse sin mucha fé arriba. La autopista que se vislumbraba por la banda derecha de los asturianos la aprovecharon Cristiano y Marcelo a la perfección. Ahora sí, el Madrid había vencido a su enemigo y se gustaba en el campo. Di María puso el corazón en un lanzamiento de córner que a punto estuvo de ser gol olímpico. Cuenten con una renovación y mejora de contrato del fideo al acabar la temporada.
Ya en el descuento Marcelo (Que estaba ya pisando área descaradamente) se sacó un recorte con la diestra y zapatazo al tornillo de la portería de Juan Pablo con la pierna contraria. Lo celebró con el jefe de prensa, Oscar Ribot. Y ahora sí, final a un partido con tres puntos más que merecidos para los blancos. Ahora toca rotar en Amsterdam y consolidar la tendencia contra el Fc Barcelona. Una victoria blaugrana sería un mazazo demasiado duro para un equipo que empieza a ser demasiado bueno. PD: Özil, el día 10 te puedes reconciliar con nosotros.