Estas jornadas intensivas domingo-miércoles ofrecen una buena ocasión para resarcirse si se produce un tropiezo, pero apenas dan tiempo de reacción si es necesario trabajar algo con el grupo. Es de esperar que una vez que el técnico pueda entrenar con todos sus jugadores, veamos al menos un cambio de actitud.
Y es que los blancos salieron al terreno de juego sin la motivación y disposición adecuada. Mourinho introdujo algún cambio en el 11 inicial: Arbeloa entró por Sergio Ramos, Varane fue central y arriba Callejón entraba por un últimamente desdibujado y fallón Di María. Los locales, dirigidos por Cúper, salieron con la idea de hacer del terreno de juego un campo de minas: Acudir fuera a las disputas, cortar el juego con falta si es preciso, y fiarlo todo a alguna genialidad de Ariel ó Stuani.
La primera media hora nos mostró a un Real Madrid ciertamente preocupante. Varane debutaba y no se quería complicar sacando el balón jugador asi que Xabi Alonso el que tuvo que retrasar su posición para que su equipo pudiera batir lineas enemigas con sus pases. Pero cuando el balón conseguía llenar a esa zona donde nacen la mayoría de los goles, es decir, la zona de 3/4 de campo los blancos carecieron de fantasía para plantarse ante la portería de Toño.
El Racing intentaba acercarse también, pero con mucha timidez, bastante trabajo tenían con mantener las dos lineas de defensa juntas y con tensión como para tener frescura arriba.
Al Madrid se le encasquillan con facilidad este tipo de partidos en los que no consigue marcar en la primera parte. Estos partidos los sacó el año pasado a golpe de ruleta rusa y de toque de corneta en los últimos minutos, pero las soluciones de urgencia no son soluciones que se puedan adoptar como actitud vital en un campo de fútbol.
Sólo en los últimos minutos de la primera parte el Madrid empezó a tirar del manual más básico: Paredes al llegar al campo contrario y aperturas a banda. Sin embargo, Arbeloa no centró bien y Marcelo apenas subió su banda para generar confusión y sorpresa. Un trío de tiros lejanos son el pobre bagaje del Real Madrid en la primera parte.
Tras el descanso el Madrid salió con una mejor cara pero insuficiente para conseguir el gol. Los locales se fueron alimentando de ese oxígeno que te da ver el marcador empatado mientras corren los minutos y tuvieron su mejor ocasión en un disparo de Oscar Serrano abajo, donde duele a los guardametas, que desvió a corner Iker Casillas.
Di María, Kaká e Higuaín fueron ingresando al terreno de juego pero su efecto se diluyó en pocos minutos. La velocidad llegó en el último tramo y los madridistas acorralaron un Racing que ya no podía salir de su campo. Eso sí, el colegiado no pitó un penalty por clara mano de Cisma tras un chut de Cristiano. Demasiado tarde, el gol no llegó y las dudas que comentamos en el partido contra el Getafe se han agrandado hasta llegar a la categoría de preocupación.
El bache llega cuando es posible corregirlo, en septiembre, y con todos los títulos por jugarse. El Madrid no va a desintegrarse ni va a desandar el camino andado. No ha pasado NADA que no pasara el año pasado (Mallorca, Levante) excepto un año. Pero los jugadores necesitan un empujón como el ciclista que sufre una pájara en el puerto. Si la afición está con ellos, hará que el equipo arranque muy pronto.