Desde el pitido inicial vimos claramente cual era la propuesta del Lyon: Dejar el balón al Madrid, pertrecharse atrás e intentar salir a la contra cuando pudieran robar algún balón en zona ventajosa. Los franceses con un 4-1-4-1 muy bien dispuesto dejaban cierta libertad a Sami Khedira pero eran inflexibles con el resto de jugadores blancos. Revelliere y Kallstrom no dudaron en usar el juego duro para cortar las acometidas blancas. Cuando la mayoría esperábamos un Lyon mas encerrado en su área, Puel adelantó la linea de su equipo para ahogar el juego merengue en la medular.
Y lo cierto es que lo consiguió. Los blancos no tenían el control del partido y además debían prestar atención a las subidas de Bastos, (que se cambió rápidamente de banda) y a los movimientos de Gomis. La primera media hora fue un querer y no poder en ataque para ambos equipos, aunque el Lyon estaba satisfecho por como estaba anulando a CR7, Di Maria y Özil y confiaba en soltar algún latigazo pronto ó tarde para adelantarse en el marcador. El Madrid solo dispuso de un tiro lejano de falta que repelió Lloris.
Y llegó, fue en el minuto 33 cuando un mal blocaje de Casillas dejó la pelota a los pies de Gomis en el punto de penalty. Por fortuna los reflejos del mostoleño le bastaron para desviar con el codo el remate del delantero. Pero la sensación de alarma se hizo patente y se apoderó del aficionado que veía otra vez demasiado cerca un naufragio europeo.
Con cierto alivio y gran preocupación se llegó al descanso. Lo cierto es que los franceses se habían empleado a fondo en el aspecto físico y deberían pagarlo en los segundos 45 minutos. Mourinho aleccionó a los suyos para que salieran de una vez por todas a comerse al Lyon, consciente de la importancia de marcar en campo contrario.
En el minuto 48, CR7 ejecutó una falta esquinada con mucho veneno que escupió el palo izquierdo del portal de Lloris. Y tan sólo un minuto después un centro de Özil era cabeceado al larguero por Sergio Ramos. La mala suerte evitó el 0-1 pero el Madrid por fin estaba en el partido. Más atrevido y más confiado los jugadores del Lyon empezaban a llegar tarde a las disputas y la figura de Xabi Alonso emergió para dar criterio y salida al juego madridista.
El alemán Stark se tragó un penalty de Gourcuff en una falta sacada por CR7. Los arbitrajes en Champions suelen ser caseros y el de ayer no fue una excepción. Mientras Mourinho se desesperaba por el penalty en la banda dió entrada también a Benzema (Recibido con una gran ovación) por Adebayor. Un minuto después y como tocado por una varita mágica, el Madrid conseguiría un gol de puro esfuerzo. Özil aguantó las embestidas de los defensas y pudo colocar el balón para CR7. Este se lo sirvió a Benzema que con una sangre fría evidente aguantó hasta que pudo sacar un remate que se coló entre las piernas de Lloris. Como si fuera un muñeco de barraca el portero abrió las piernas en el momento justo y el balón paso directo a las redes para alegría de Florentino que no pudo evitar levantarse a festejar en el palco de autoridades.
El resultado, ahora sí, hacía justicia al fútbol que el Madrid estaba desplegando en la segunda parte. Mourinho dió entrada a Lass y Marcelo por Khedira y Özil respectivamente y los franceses parecían dispuestos a capitular.Sin embargo Puel jugó la última carta que le quedaba y dió entrada a Briand, Pied y Pjanic que revolucionaron el partido y dieron oxígeno a un equipo lionés que parecía desfallecer. Así, el bosnio Pjanic botó una falta que llegó al área rebotada de la barrera y el remate de Cris al alimón con Xabi Alonso le quedó muerto a Gomis que sólo tuvo que poner la bota para subir el 1-1 al marcador. Mal Sergio Ramos que deshacía el fuera de juego que insistentemente reclamó la defensa blanca.
El Lyon intentó crecerse con la fuerza del empate y aprovechando que tenía mas posesión de balón buscó el segundo tanto. El Madrid guardó la ropa atrás consciente de que el 1-1 era un buen marcador y de que la historia debe ser diferente allá por el 16 de marzo. Hasta que se vuelvan a ver las caras, podemos decir que los blancos se van de Gerland con un resultado agridulce pero que les pone en ventaja en la eliminatoria. Eso sí, el juego del equipo no pasó de un suficiente alto.