Después del partido del sábado el FCBarcelona cogió el avión que le tiene que llevar a la gloria, a escribir otra página de oro en el libro del mejor equipo de la historia según Alfredo Relaño.
Sobre el clásico solo diré que fue un gran partido con un ganador justo, pero que no fue ni baño ni robo. Tras eso los azulgranas, llenos de confianza, cogieron un vuelo a Japón para disputar el mundial de clubes.
De esta competición no he vivido más que dos participaciones de los catalanes. La primera fue un gran resbalón, en 2006, frente a un Internacional de Porto Alegre con un joven Alexandre Pato de estrella. La última fue en 2009, la consecución del título ponía el cierre a un año legendario con 6 trofeos bajo el brazo. Fue una victoria épica contra el Estudiantes argentino en una final con prórroga culminada con el gol de pecho de Messi.
El dato curioso de la edición de este año fueron unas declaraciones del presidente del Santos, ganador de la Libertadores, en las que decía que le encantaría que Pelé jugara en su equipo y Maradona con los de Guardiola.
La cita está aquí. Aunque a mí no me parece igual de importante que el mundial de selecciones, ha comenzado un campeonato de gran magnitud y esperemos que el campeón vista de azul y grana.
Miquel Muñoz, colaborador de Fiebre De Futbol