Tras la expulsión, el hincha madridista sin duda debió de torcer el gesto. Pero seguramente tampoco pudo evitar esbozar una leve sonrisa. El Madrid se suele crecer en este tipo de circunstancias y el espíritu de Juanito sobrevuela con cierta frecuencia la camiseta merengue cuando algo así sucede. Nunca rendirse, nunca bajar los brazos, nunca resignarse, esa es la filosofía que impregna al club y que este debe de transmitir a sus jugadores.
Tras unos instantes iniciales de desconcierto, los merengues cogieron el aire al partido. Pepe transmitía la seguridad necesaria para que el Madrid pudiera jugar con la defensa adelantada y el Espanyol era incapaz de tocar con paciencia y abrir a banda para desgastar a su rival. Özil y CR7 se emplearon mucho más en la presión que otras veces y el equipo lo agradeció.
Jugando con 10, Arbeloa tenía prácticamente prohibido incorporarse al ataque, así que Marcelo tuvo que hacer un esfuerzo extra para correr la banda recordando al mejor Roberto Carlos. Tras un disparo duro de Khedira que repelió con apuros, el carioca firmó una gran jugada por banda que finalizó con un derechazo en el que puso toda la fuerza que tenía. Balón a corner, pero el Madrid empezaba a crecer.
El partido estaba muy abierto y un mal despeje de la zaga blanquiazul dejó la pelota a Özil en linea de 3/4. El alemán buscó a CR7 que con inteligencia dobló el balón hacia el pico de área por donde entraba Marcelo. Control orientado con la derecha, internada hasta el área pequeña y latigazo con la zurda que casi le vuela la cabeza a Kameni. 0-1 y sonrisa cómplice de Mou. ¿Recuerdan? "Marcelo no me gustaba nada cuando llegué y ahora me encanta" La parroquia madridista empieza a pensar así.
Después de un gran pase en largo de Xabi Alonso, Adebayor pudo poner el 2-0 antes del descanso pero su picada final terminó en el larguero. Parece un tronco, parece lento pero el togolés es pura dinamita.
Tras el descanso la charla de Pochettino no surtió efecto y el partido abierto y con espacios como le encanta al Madrid continuó. El Espanyol lo intentaba con córners y alguna tímida jugada por banda y los blancos buscaban poner la puntilla. De hecho Adebayor robó un balón a Amat en zona peligrosa, abrió a banda a CR7, devolución al punto de penalty y el remate del togolés lo rechazó Kameni en una soberbia parada.
Suena increíble para el que no vió el partido, pero es que los merengues estaban haciendo merecimientos claros para ampliar el marcador. Tan sólo Carvalho que estuvo correcto en el corte pero realmente mal tirando el fuera de juego pudo dar alguna opción al Espanyol. En un pase largo el asistente abortó una jugada en la que un jugador espanyolista se quedaba mano a mano.
Con CR7 y Adebayor más solidarios que nunca los blancos apenas estaban pasando apuros y además formaron una perfecta sociedad en ataque. El togolés falló otro mano a mano y creo que su error en la definición en este partido fue más cosa de cansancio que de calidad. Pese a esto, su llegada ha supuesto una bombona de oxígeno para el resto del equipo. Le buscan con gran frecuencia desde el centro de la defensa ó en los saques de portería.
Con una buena vaselina de Verdú desde el balcón del área que desvió Adán finalizó el partido. Paliza física de los blancos que sin duda agradecerán no tener que jugar Champions esta semana. El Espanyol no pudo sacarle jugo al partido obligado como estaba a llevar el peso del mismo.