A Mourinho y al Madrid realmente no les apetecía nada jugar este partido. El plan trazado para conseguir el 0-0 en casa y aprovechar el valor doble de los goles en campo contrario se fue por el mismo sumidero por el que el colegiado de la ida mandó a Pepe al vestuario de manera injusta. Pero el partido había que jugarlo sí o sí así que los madridistas intentaron al menos sobreponerse a todos los elementos que tenían en su contra: Campo contrario, desventaja de dos goles, el mejor equipo del mundo enfrente y por si fuera poco toda la Uefa en contra.
Los visitantes plantearon el partido con un 4-2-3-1 al que eso si, se le exigía solidaridad defensiva a Di María y Cristiano. El portugués no hizo un partido de ensueño pero participó mucho más que otras ocasiones en el juego y bajó a ayudar cuando fue preciso, justo es decirlo. Arriba el Pipa Higuaín intentaría desmarcarse y cazar algún gol aunque al argentino se le vio algo falta de potencia y velocidad.
Los locales con ese 4-3-3 en el que ser permutan muy bien Iniesta y Xavi, con Busquets barriendo y con el famoso MVP arriba. El equipo de gala, vaya.
Después del pitido inicial vimos a un Madrid que salió fuerte a presionar arriba, en bloque. La idea era conseguir un gol rápido y asustar al Barcelona, pero el plan se mostró imposible de ejecutar: Con los dos equipos tan frescos los errores y pérdidas de balón eran inmediatamente corregidas. De hecho al final del partido, ambos equipos recuperaron los mismos balones: 49.
El partido se mostró espeso aunque falto de la tensión de otras veces. Los jugadores del Madrid no protestaron ninguna jugada al colegiado y evitaron caer en tanganas y provocaciones (Y eso que Carvalho vio una amarilla en el minuto 12). El reloj corría en su contra y tocaba jugar pero la sensacion era que hasta que no decreciera el nivel físico de los locales poco habia que hacer, salvo colgar alguna de las pocas faltas que el colegiado señaló a su favor.
Fue en el minuto 30 cuando el Barça se subió en la cresta de ola y tuvo un trío de ocasiones seguidas: Messi, Villa y Pedro pusieron a prueba nuevamente a Iker Casillas que reaccionó de manera sensacional, como casi siempre. Sin embargo, el gol culé no llego y antes del descanso un centro raso de Cristiano al corazón del área pudo convertirse en el 0-1 pero Valdés salió con firmeza y seguridad a abortar el pase. Descanso.
En la segunda parte y después de que el espontáneo de turno hiciera aparición para reclamar su minuto de gloria provocando a Cristiano Ronaldo, el Madrid sabía que tendría que abrirse más y descolgar a sus laterales para generar peligro. Así lo hizo e Higuaín marcó a los pocos minutos de la reanudación pero el colegiado había decretado previamente falta de Cristiano. En vivo todos pensamos que simplemente había fallado estrepitosamente al no conceder la ventaja pero el trencilla interpretó como falta visitante una jugada de billar en la que Piqué golpeó a Cristiano y este a su vez de forma involuntaria a Mascherano. Grave error de De Bleeckere que además se encontraba pegado a la jugada.
Y por estas cosas que tiene el fútbol, un Madrid que aún estaba aturdido por la anulación encajó el primer gol. En una contra Iniesta le puso un buen balón a Pedro que definió bien el mano a mano ante Casillas. El canario mostró por fin la fuerza y vigorosidad de antaño y el 1-0 abrió la caja de los olés y la fiesta en las gradas del Camp Nou.
Por un momento la gente pensó que la portería de Casillas iría ahora cuesta abajo y podría llegar otra goleada. No fue así y es que el Madrid ha progresado mucho desde aquel equipo que encajó una manita en la primera vuelta liguera. Como si hubieran adquirido en estos meses una fortaleza mental antes no vista, los blancos siguieron a lo suyo sin mostrar señales de nerviosismo ó desconcentración. De hecho, 10 minutos después y tras una presion bien ejecutada, Marcelo puso tablas en el marcador después de que Di María estrellara la pelota en el palo y luego se la sirviera en bandeja de muerte.
El empate anestesió a la afición del Camp Nou pero no a su equipo que contaba todavía con una cómoda ventaja. Eso sí, empezaron a perder algunos segundos en saques de banda y faltas y amplificaron el juego control. Por si acaso, claro.
Con Özil y Adebayor en el campo, los merengues intentaron sin éxito poner el 1-2 que definitivamente abriera la caja de los nervios en el estadio. No pudieron, el Barça defendió bien y el colegiado les birló media docena larga de faltas que hubieran supuesto alguna ocasión a balón parado. La falta que pitó de Di María a Puyol cuando el argentino encaraba ya el área fue ciertamente surrealista.
No nos engañemos, los arbitrajes en Champions siempre han sido caseros. Acuérdense si no de las semis del año pasado entre Inter y Barça con los goles ilegales de Milito y Piqué. Lo extraño fue lo que ocurrió en el Bernabéu.
A pesar de las ganas, la empresa para el Madrid resultó imposible. Sin espacios, sin un Barça que tuviera que ir hacia arriba obligatoriamente era muy complicado. El partido murió sin ocasiones de ninguno de los dos equipos. Los blancos cayeron eliminados pero con la cabeza muy alta. Ahora tendrán que trabajar en mejorar sus relaciones con la UEFA de Platini, Villar y compañía porque como bien dice el refrán, yo no creo en las meigas, pero haberlas, haylas. En el fútbol y por mucho que los voceros hablen el Madrid sigue creciendo y en la buena línea: Un título, semis de Champions y 2º puesto en Liga. Además iguala la serie de 4 partidos con un equipo que muchos califican el mejor de la historia y esta locura de semanas se cierra con 1 victoria para cada equipo y 2 empates.
Felicidades a todos los culés que se verán las caras previsiblemente con el ManU el dia 28. Allí estaremos apoyándoles.