Lo que no tengo tan claro es si será igual de competitivo.
Al final, el fútbol no es estética, es competición. Parece un sacrilegio que un culé diga esto, pero obviarlo es absurdo. Nunca fuimos ángeles. Guardiola lo tiene bien claro desde su paso por Italia, probablemente antes: si no compites, adiós, ya puedes tocar la bola cuarenta veces seguidas. Al final, el pan y la mantequilla, los que te dan los títulos son los Keita, Mascherano y Busquets.
Parece claro que la intención de Pep es convertir el campo entero en una enorme medular. Reducir espacios mediante la presión constante y el manejo del balón. Traslado continuo de los jugadores y sus marcadores. Cruyff dijo: "Que corra el balón y no el jugador", Guardiola lo llevó a un nivel superior: "Que corra el balón… hacia donde el jugador se ha desplazado antes". La apuesta es arriesgada: si se fijan, este Barcelona es un equipo sin centrales ni delanteros centros. Llamar a esto "continuidad" es el mayor disparate del mundo: en rigor, nadie ha revolucionado el fútbol hasta este punto desde Arrigo Sacchi.
Durante el verano, el Barça se deshizo de Bojan y a cambio trajo un extremo. Fichó a un centrocampista para ponerlo de falso nueve y no consideró necesario sustituir a Milito en la zaga, de manera que la plantilla cuenta con solo tres centrales: Puyol, de 33 años y aún lesionado después de varios meses, Piqué, clave en el entramado defensivo y ofensivo, y Fontàs, que no cuenta para el entrenador hasta el punto de que, en el primer partido de liga, y con cinco defensas fuera de la convocatoria, el canterano no jugó ni un minuto.
Si el fútbol total del Milan se construía de Baresi en vertical hasta Van Basten, el del Barcelona se define en rondos. ¿Servirá eso ante los grandes equipos? Ahí está la duda. La única duda. Tengamos claro que el Barça va a conseguir al menos 90 puntos en liga y será solvente en todas las eliminatorias de Copa y Champions League. Eso no lo duden. Lo que yo no puedo saber es si eso les bastará para ganar trofeos y, no nos engañemos, una revolución sin trofeos se queda en una pequeña guerra de guerrillas.
Sí, Holanda es la excepción, pero mientras Cruyff perdía finales contra la contundencia alemana, el Ajax ganaba una Copa de Europa tras otra.
En definitiva, el único problema que le puedo ver al Barcelona es su apuesta por una zaga en apariencia tan frágil: dos centrales para 65 partidos, estaremos de acuerdo en que parecen pocos. Lo que pasa es que luego Guardiola se inventa un 3-4-3 con Busquets y Mascherano de defensas y Keita en el pivote, cuando no ha jugado ahí en su vida, y gana Supercopa de España, Supercopa de Europa y le mete cinco al Villarreal.