FDF
La primera derrota del Barça en pretemporada no podía sino llegar a manos del Manchester United. Y recordando la última final de Champions, en la que el Barça se paseó 90 minutos por el Nuevo Wembley con los pequeñines impartiendo cátedra a las torres de Sir Alex, uno piensa, ¡divino justiciero! para el mejor equipo del mundo. Lo importante es que los culés siguen en pleno engranaje y que los canteranos continúan dando la cara. Ojo al dato: en el tramo final del partido, el Barça estuvo íntegramente constituido por jugadores formados en la Masía, por futbolistas de la casa. Carmona, Cuenca, Armando, Espinosa…

Garantía de estilo. Porque, al fin y al cabo, entre chavales imberbes y tres o cuatro campeones del mundo que pulularon y pasaron inadvertidos ayer por el Fex Field, el denominador común es la filosofía de juego blaugrana. "Hay tiqui-taca para rato", se consuela uno al sentarse en el sofá, mientras se cuestiona cómo osa Goliat vestirse de David… O viceversa. Y mientras busca a Villa, a Pedro o a Valdés, y sube a Iniesta al altar de cerebro ante la ausencia de Xavi, el inglés respira con un "No Messi, no problem", y yo desafío las reglas no escritas del fútbol y busco al "4" de la pretemporada, que a los del eterno toque los tengo muy vistos. Dar taconazos y disparar desde fuera del área no suena muy humilde y está mal visto pero… Tengan piedad. No me despierten de mi sueño americano.











THIAGO, CESC Y VICEVERSA
@nerea_zusberro
OPINIÓN
Nerea Zusberro, colaboradora de Fiebre De Fútbol
Cuentan que, en cosa de dos o tres días, el famoso dorsal 4, que maravilló en Alemania y ahora al otro lado del charco, va a cambiar de dueño. Al niño prodigio, secuestrado desde los 16 años en Londres, le pagan el rescate y por fin vuelve a casa. El FC Barcelona, contemporáneo donde los haya, innova y será el primer equipo en fichar a un jugador prueba genética en mano. Una vez comprobado que ni el malo malísimo por excelencia del culebrón de cada verano ha logrado deteriorar el ADN blaugrana que le caracteriza, existe una necesidad imperiosa de  contratarlo. 

Cuando uno es de un padre y de una madre, les quiere con locura y el cariño es mutuo, no hay "altos rescates" que valgan. Cesc Fábregas ha nacido para jugar en el Barça, que dirían algunos. Y los culés, confundidos entre tanto órdago de absolución mediante en la operación de rescate y exaltación del amor entre hermanos de sangre, han aprendido la lección y repiten por influencia divina: "Con Cesc, ya tenemos al sustituto de Xavi". Pero yo, como el resto de los mortales, caigo inevitablemente en la duda que azota a día de hoy a medio mundo del fútbol… Con este Thiago, ¿era prioritario fichar a Cesc Fábregas para una plantilla que si algo tiene poblado es, precisamente, el centro del campo?

Entre el Thiago que salía por la puerta con las maletas hechas, camino de la casa de alguna de sus muchas novias británicas, y el que se sale como máximo goleador de la pretemporada culé, hay una rectificación a tiempo arrastrada por un saco de vergüenza. Su denominación como mejor jugador de la final del Europeo Sub21 que se llevó la rojita, fue el premio a su capacidad de liderazgo durante todo el torneo, culminado con un golazo en la final, preludio de lo que hemos visto en sus últimos partidos. Bailó el gol en Dinamarca y Milla no lo regañó, como sí lo hiciera su homólogo en su estreno goleador con el Barça, por allá por febrero de 2010, asumida su etiqueta de gallito del corral. Será que el hijo de Mazinho convierte, con el balón en los pies, en virtudes todos los defectos que se le achacan: tiene tatuajes, se peina el pelo y no se lo pinta de milagro…

Problemático donde los haya. Y quién sabe si, de irse, no hubiéremos tenido, dentro de tres o cuatro años, un culebrón de verano 2.0. Aunque él, en su condición de malote por excelencia, ya afirmó en pleno Europeo que su sueño de ser un grandísimo jugador no estaba inexorablemente ligado al futuro del FC Barcelona. Los aduladores del gunner se armaron de razón para afirmar que Thiago no merece la casaca blaugrana y, curiosamente, ahora son los mismos que rebajan un millón la oferta por Cesc cada vez que este le quita las telarañas a  porterías con nombre propio, como la de Neuer, o la de su compañero de travesuras en la selección, David De Gea. Que se dice pronto.

Pero el secuestrador no pica el anzuelo, y se mantiene en sus 13… O 40, en este caso. No velar por los intereses culés debería considerarse pecado capital, pero él tiene pensado chuparles la sangre hasta que suelten el último centavo… O incluyan a Thiago en la operación. Y todo a pesar de sus incontables escándalos. Hay que ver cómo le gusta a Wenger  todo lo que lleva el sello de la Masía… Y al final, el uno por el otro, el otro por el uno, tan diferentes que los quieren hacer calcomanías, el que se postula a "12" vestido de "4" es el hijo pródigo, que para algo ha jurado amor eterno en plena guerra por un puesto. Al mayor de los Alcántara, cuando se acaben estos bolos de verano, le darán localidad privilegiada para que admire de cerca el juego del mejor equipo del mundo, que para un chaval de 20 años, no es poco. Aún le queda mucho por aprender, que diría su mentor. Veremos si Thiago no tiene la última palabra y a Cesc Fábregas, aturdido en pleno Síndrome de Estocolmo, no lo destrona y le gana la partida… Jaque mate.