Quiero contaros una historia diferente. De esas que no abundan hoy en día. Una historia que demuestra que entre el despilfarro de los grandes magnates, que tan de moda están hoy en día en el fútbol mundial, aún hay un hueco para la misericordia y la solidaridad. Esta es la historia de Suleiman Kerimov y el Anzhi ruso.
El Anzhi Majachakalá es un pequeño equipo de fútbol situado en la República de Daguestán, Rusia. Fue fundado en 1991 y hasta hace apenas tres años militaba en la segunda división rusa. Hasta ahora, pocos aficionados al fútbol habían oído hablar del Anzhi y ni si quiera sus seguidores más optimistas, podían imaginarse el vuelco que iba a dar la historia de su equipo cuando en enero de 2011 el magnate ruso Suleiman Kerimov, se convirtió en el nuevo dueño del Anzhi a golpe de talonario.

Kerimov ocupa actualmente la posición número 118 en la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo. Basa su fortuna, fundamentalmente,  en la explotación del petróleo y el gas.

Suleiman compró el Anzhi con el único objetivo de convertirlo en el mejor equipo  de Rusia, un equipo capaz de codearse con los grandes de Europa. Y de momento lo está consiguiendo. Previo paso por caja, claro.

Desde su llegada, Kerimov ha invertido alrededor de 200 millones de euros, incorporando al equipo ruso  jugadores de talla mundial como el ex-madridista Roberto Carlos, el marroquí Boussoufa, Zhirkov, Ivanov, el brasileño Diego Tardelli y la guinda del pastel: Samuel Eto´o por el que el Anzhi pagó al Inter 30 "kilos" y que percibe una ficha de 20 millones de euros al año, convirtiéndose así en el futbolista mejor pagado del mundo.
Además, Kerimov tiene prevista una inversión de 200 millones de euros para construir un nuevo estadio a la altura de los mejores campos de Europa y que tendrá capacidad para 40.000 espectadores.















EL ANZHI: PETRODÓLARES SOLIDARIOS
OPINIÓN
Jaime Pérez de Miguel, colaborador de Fiebre De Futbol
@jpdemiguel
Pero como decía, no todo es despilfarro. En 2006 Suleiman Kerimov sufrió un accidente que cambiaría su visión de la vida para siempre. Todo ocurrió cuando el multimillonario ruso se encontraba en Niza pilotando el Ferrari Enzo de un amigo y de pronto perdió el control. El accidente fue gravísimo y Kemirov sufrió quemaduras en el 70% de su cuerpo. Afortunadamente sobrevivió.

A partir de entonces Kerimov dona cantidades ingentes de dinero a distintas causas benéficas. Además tiene una fundación propia a la que ha donado ya más de 60 millones de euros. Su faceta de filántropo es de sobra conocida en su país natal donde es un personaje muy querido ya que ha ayudado y sigue ayudando a mucha gente con sus generosas donaciones.

Es cierto que Suleiman Kerimov vive rodeado de lujos al alcance de unos pocos privilegiados. Pero es más cierto que eso no resta méritos a lo que hace.
Esta historia refleja la cara amable del fútbol que tantas veces se deja de lado. Ojalá podamos seguir escribiendo muchas más historias como esta.